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La frontera Bolivia-Perú se extiende a lo largo de 1047 km, desde la meseta del Altiplano en el sur, constituida por los alrededores del Lago Titicaca, hasta el sector norte de la Amazonía a lo largo del río Madre de Dios. La Zona de Integración Fronteriza (ZIF) comprende los departamentos peruanos de Tacna, Puno y Madre de Dios, y los departamentos bolivianos de La Paz y Pando. Las ciudades más importantes cerca de la frontera en el lado peruano son Tacna, Juliaca y Puno y en el lado boliviano son El Alto, La Paz y Cobija.

Ambos países son también miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).

Las relaciones bilaterales entre Bolivia y Perú se basan en profundos lazos históricos y culturales que unen a ambos países. Los esfuerzos de integración cobraron un impulso significativo a principios de los años 2000 con la creación de una Zona de Integración Fronteriza (ZIF), la elaboración de un Plan de Acción Integrado Perú-Bolivia (PAIPB) y su implantación a través de varias acciones y proyectos binacionales e internacionales. Esta estrategia es monitoreada a través de reuniones de los Presidentes de ambos países y de un Gabinete Técnico Binacional encargado de la implementación y evaluación de las acciones de integración y desarrollo transfronterizo. El Plan establece proyectos transfronterizos estratégicos en los siguientes ámbitos:

i) Conservación y uso integrado de los recursos hídricos transnacionales,

ii) Integración y desarrollo productivo del sector amazónico,

iii) Cooperación estratégica en los sectores del petróleo y el gas y del turismo,

iv) Cooperación interinstitucional para promover el comercio exterior boliviano a través del puerto peruano de Ilo.

En términos de infraestructura, en Abril de 2018 se inauguró un centro binacional de servicios fronterizos en el cruce de la ciudad de Desaguadero, para agilizar el control migratorio de las personas y el comercio exterior de ambos países. Bolivia y Perú también están promoviendo el Corredor de Integración Biooceánica, un megaproyecto de 10.000 millones de dólares que tiene como objetivo unir los océanos Atlántico y Pacífico a través de vía férrea.

El comercio entre los dos países es intensivo: más de 950 millones de dólares EE.UU. en 2016. El Perú es responsable del 5,1% del total de las exportaciones de Bolivia (la harina de soja representando más de 50%) y Bolivia del 1,6% de las exportaciones totales de Perú (con una cartera más diversificada de productos de exportación liderados por el hierro y los productos químicos).

En el Sector Andino de la zona fronteriza, se han identificado cadenas de valor prometedoras que ya se benefician de acciones de apoyo específicas, en el marco binacional e internacional (como a través del proyecto INPANDES, UE/CAN, 2015-2018 por ejemplo). Estas cadenas de valor son : camélidos, papas indígenas, café y turismo comunitario. La cadena de valor de turismo, en particular, plantea grandes oportunidades de cooperación transnacional para mejorar la experiencia de viaje en la ruta inca de Cuzco-Puno-Copacabana-La Paz a través de la modernización de la actual oferta de servicios alineados con los desarrollos del turismo 4.0., aprovechando los más de 3 millones de turistas que visitan Cuzco cada año.

En el Área Amazónica de la frontera, las cadenas de valor con mayor potencial han sido identificadas más recientemente y han sido incluidas en un plan de desarrollo para el sector amazónico de la ZIF, emitido en septiembre de 2018: frutos amazónicos de monte; turismo; piscicultura y café. El desarrollo de estas industrias es prometedor, pero se enfrenta a grandes retos, sobre todo en términos de acceso al mercado, debido a la gran distancia de los grandes centros urbanos y a las deficientes infraestructuras de comunicación.